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jueves, 10 de junio de 2010

....con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo....




....el tiempo permanecía inmutable, unas veces tan rápido y ahora parecía detenido, ausente, como quien contempla un cuadro. Estaba frente a la ventana, eso es lo último que llego a ver antes de que su vista se enturbiara primero y apagase después. La tela que cubría sus ojos acariciaba delicadamente sus parpados, eso lo percibía con nitidez, igual que el olor a limón que baja suavemente hasta su nariz. En esta ocasión las manos las había dejado sobre su raja, un descuido? Queriendo? Podía, estirando los dedos fácilmente llegar a todo el coño, acariciarlo, recrearse en el clítoris. Esa tentación, solo pensar en hacerlo era suficiente para mojarse. Recordaba el ventanal de la habitación, los edificios que corrían y descorrían cortinas frente a ella, cada vez que se asomaba a disfrutar de las vistas. Hasta ese momento no se había percatado que podían estar levantados los estores. Un escalofrío la traspaso de arriba a abajo. No, el no haría eso, no sin decírmelo. Se tranquilizo queriendo restar importancia al momento. O si?, disfruta con mi rubor, con mi vergüenza. Como si hubiesen accionado el clic de su deseo, el coño comenzó a destilar y rezumar humedad, gotitas que iban resbalando hasta el asiento de la silla, olor que inundaba la estnacia, celo de perra, aroma de deseo. Los dedos comenzaron ausentes a moverese, de abajo hacia arriba, despacio, rozándose con las yemas en una leve caricia, otra vez, llegaba a la frontera de sus dos agujeros, quería estirar mas, favorecer en caricias la oquedad mas alejada. Desistía y se centraba en la raja hasta arriba, el clítoris en círculos y vuelta a empezar. Retorcía su cuerpo como una contorsionista entre las ataduras, mas abajo se repetía, mas abajo, le gustara que llegue. Y otra vez hasta el clítoris, en círculos. Ya no le preocupaba la ventana, ni los edificios de enfrente, es mas deseaba que la mirasen, que contemplasen a la puta, disfrutando, acariciando lo que únicamente le permitían. Perdida en su placer no percibió como se le acercaba por detrás. Solo el susurro de su voz cuando le decía te gusta? De verdad que te gusta exhibirte y que te vean? Continúa no pares de tocarte, ofréceme tus jugos, dame tu placer, dame lo que me pertenece….

3 comentarios:

alhena dijo...

mmmmmm y mmmmmm , esos momentos de dudas e incertidumbre , desconocimiento y sorpresa son los que más añoro , sin saber qué va a pasar te dejas arrastrar por el deseo de darlo todo .... siempre nos deja con la miel en los labios :p , espero que continúe.
Besitos.

minerva dijo...

Sentir ese miedo ante la duda de lo que sucederá es excitante y un reto, sobrepasar los límites y dejarse llevar, complacer...
Un relato que destila placer a raudales, me encanta leerlo.
Un beso.

Maiko 舞妓 dijo...

Seguiré atentamente el relato, creo que usted lo puede mejorar.
mis saludos.
maiKO.